El exentrenador de la Selección, quien dirigió a Ginóbili a los 20 y a las 35 años, sólo tiene palabras de elogios para el bahiense. En una charla con el equipo sostiene que no hay que reclamarle nada y que no lo ve como futuro DT.

Lamas: "Manu es el mejor jugador de la historia de la FIBA"

Por Aldana Larrosa @Itsalddi, Melina Moggia @melinamoggia y Maia Kestler @holamaiz

28 DE MARZO DE 2018

El entrenador de básquet, que fue partícipe del debut de muchas estrellas de la Generación Dorada en la Selección, se emociona hasta las lágrimas cada vez que le toca hablar de uno de sus mejores jugadores: Emanuel Ginóbili. "Me siento un afortunado de haberlo dirigido", expresa Julio.

En un café de Núñez, el actual entrenador de San Lorenzo, Julio Lamas, charla con El Equipo acerca de su experiencia con el mejor jugador del básquet argentino, y su futuro retiro. Habla de la fuerte incidencia que tiene su personalidad dentro de un equipo, y de cómo repercutió su salida del seleccionado.

La emoción cuando habla de Manu Ginóbili se siente en su voz y se ve en todo su cuerpo. Se puede evidenciar cómo se concentra e intenta poner todo en palabras, sin olvidar nada, a medida que los recuerdos llegan a su mente.

-¿Qué significó Manu en tu carrera?

-Fue un regalo precioso haberlo dirigido. En el primer tramo, cuando era muy jovencito, a mí como entrenador me transmitía ilusión, amor al juego y ganas de aprender, que era hermoso. A mí me toco dirigirlo entre los 19 y 22, y después a los 35 años. En el último tramo, ya con él mundialmente consagrado, lo volví a encontrar con el mismo amor al juego y con un conocimiento altísimo de su profesión, como un hombre comprometido e inteligente para funcionar con los entrenadores y compañeros, y para poder cumplir los planes del equipo ante los oponentes. La verdad es que haberlo dirigido a Manu fue inolvidable, una de las cosas más lindas que me dio mi profesión.

-Te tocó hacerlo debutar en la Selección y verlo casi retirarse.

-Sé que he sido muy afortunado en tener esas dos oportunidades. Manu es el mejor jugador de la historia de la FIBA (Federación Internacional de Baloncesto). Es difícil que un entrenador tenga la oportunidad o suerte de poder dirigir al mejor jugador de la historia de la FIBA. Y dirigirlo dos veces ya es más suerte. En el primer tramo no, porque todavía era ese joven ambicioso que iba en busca de su sueño, pero en la segunda parte ya sabíamos quién era él.

-¿Podrías definir a Manu en una sola palabra?

-No, porque es extraordinario, y lo extraordinario es difícil definir en una sola palabra. Si el jugador perfecto existiera, sería Manu. Yo no le he podido encontrar un defecto como jugador. ¿Una palabra? Sí. Extraordinario. Tiene una inteligencia altísima y es muy valiente. También tiene muchas habilidades para poder jugar, mucha destreza. Conoce el juego de punta a punta, siempre tiene un plan para salirse con la suya. Puede jugar un partido con los ojos cerrados, parece que está dos segundos por delante del resto, es exigente con él mismo y con los compañeros, pero tiene las mejores maneras para empujar ahí. Siempre logra explicarse muy bien y dice las cosas de buena manera, es muy perfeccionista. Es un fuera de serie.

-¿Cómo influye la presencia de Ginóbili en un plantel?

-Son dos equipos distintos con él y sin él. Influye adentro del equipo por todos lados porque tiene la valentía y la personalidad para absorber la presión. Él toma el balón en los momentos difíciles y definitivos, por lo tanto absorbe la presión y libera a los demás. Hace mejores a los que juegan con él porque muchas veces los deja solos para que hagan canastas. Empuja para el lado del trabajo serio, guía a los más jóvenes o a los no tan jóvenes para que encuentren el mejor camino, para ellos y para el equipo. La verdad es que es un mejorador de equipo, su presencia influye de manera decisiva. Son contados con los dedos de una mano los jugadores cambian a los equipos, y él es uno por excelencia. El 90% de los jugadores y los entrenadores dependemos de las circunstancias, y Manu no. Es un mejorador, él llega y sube el nivel deportivo, libera los objetivos y muestra el camino. Es increíble.

-¿Creés que puede surgir otro Ginóbili?

-Sí, lo que pasa es que no sé si va a ser argentino. Ginóbili, más allá de que es 100% argento, que es nuestro y lo queremos y que él también se siente así y nos quiere, es el mejor jugador, para mí, de la historia de la FIBA. Y la FIBA es el mundo entero. Hay que ver con qué pasaporte nace el próximo. Ojalá que nazca acá como pasó con Maradona y Messi, pero entre ellos dos hubo 20 años. En el medio no hubo ninguno así. ¿Hay jugadores buenos? Si, un montón, pero como Maradona y Messi, no.

-¿Y otra generación dorada?

-Puede ser, pero es difícil. La generación dorada es fantástica porque nacieron en la misma generación varios de los mejores jugadores de la historia. Después, nuestro mejor jugador de la historia es Scola, que tiene dos años menos. Oberto tres más, Delfino cinco menos, Nocioni dos menos. Ésto es lo que sucedió con la generación dorada: nacieron al mismo tiempo cinco o seis de los 10 mejores jugadores de nuestra historia. Si hubieran nacido en distintos momentos, no se hubiera logrado lo que se logró. Se alinearon los planetas.

-¿Cómo se lo reemplaza en la Selección? ¿Qué pierde el equipo sin él?

-El equipo sin Manu pierde a un jugador único, pero el equipo ya está jugando sin él desde el 2013. Ya no es una novedad, lo que pasa es que Manu es tan grande que se sigue hablando de él cuando es el tercer año consecutivo que no está. Lo tienen que reemplazar entre todos, lo reemplaza el equipo en sí manteniendo los buenos hábitos que tiene la selección argentina, que no es más la Generación Dorada. Ahora es el Alma argentina y representan una nueva etapa. Mantienen los mismos hábitos de tirar todos para el mismo lado adentro de la cancha y de permanecer unidos fuera de ella, de ser muy serios en lo que es la preparación en el juego y los cuidados personales durante un torneo. Lo que tiene que hacer ahora el Alma es ser el mejor equipo posible y el mejor grupo posible, tal cual fue la Generación Dorada, pero con algo menos de talento. No pasa nada, es lo que hay.

-¿Pensás que se le puede pedir algo más a Manu?

-No, yo creo que hay que agradecerle todo lo que hizo, de la misma manera que a Messi. No hay que juzgarlo. Pero los argentinos somos complicados con esas cosas, medimos mucho desde la falta. Alguien tiene 99 cosas y se pronuncia la que no tiene. Manu hizo todo lo que se puede hacer, y jugó en la selección hasta los 35 años. Ya está. Jugó desde 1998 hasta 2012, son 14 años. Hay que agradecerle y desearle éxito en la nueva vida cuando decida su retiro. Como jugador nos cumplió todos los sueños.

-¿Creés que va a seguir jugando mucho más?

-No lo sé. Conociéndolo, debe estar midiendo todo, visualizando los pros y los contras de cualquiera de las dos decisiones hasta el más mínimo detalle. Cuando tenga la decisión que considere correcta, la va a decir. Pero no sé qué va a hacer.

-¿Lo ves en un futuro como entrenador?

No creo. Si él quisiera, podría dirigir en la NBA. Pero no creo que quiera ser entrenador. Él es muy inquieto, es una persona muy curiosa, muy activa. Va a tener que encontrar sus nuevos proyectos. La verdad es que lo veo como secretario de deportes de la Nación. La NBA también lo puede querer como imagen internacional, o San Antonio Spurs puede querer que trabaje con ellos. Va a empezar una etapa nueva, no lo veo más de dos o tres meses sentado en el sillón. Va a tener que buscar nuevos asuntos.

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