Lo que se le termina inculcando al hombre desde niño es naturalizar el acto de perder como un pecado.

El éxito y las presiones deportivas

Camila Misa

28 DE MARZO DE 2018

Lo que nace siendo un juego o una recreación entre amigos hasta derivar en una práctica profesional, demanda exigencias para ganar o ganar, en las que el niño, joven, o adulto se ve atizado por hinchadas, entrenadores, dirigentes, representantes y hasta compañeros acorde al contexto donde se desarrolle (la plaza, el potrero o la cancha). Esta disputa con uno mismo y con los demás se convierte en la búsqueda de la aprobación y del notorio interés por la victoria. Finalmente, lo que se le termina inculcando al hombre desde niño es naturalizar al acto de perder como un pecado.

De tal forma, la tensión que produce la disputa (el juego) conlleva críticas por parte de los simpatizantes y los medios de comunicación, en caso del deportista. Cuanto mayor reconocimiento, mayor serán las consecuencias. Al comienzo de la carrera futbolística, los niños se sienten sometidos por diferentes factores; auto exigencias, resultados, padres, familias y conocidos.

Se podría decir que el fútbol es el deporte más popular en Argentina ya que es el que más clases sociales abarca. Además, pocos se sienten marginados porque puede practicarlo, tanto profesionalmente como hobbie, cualquiera desde el rico hasta el pobre.En muchas ocasiones aquel que comenzó jugando en el potrero, en el patio de su casa o simplemente con amigos en la plaza del barrio logra llegar a la primera de un club. Luego de mucho esfuerzo, no solo de él sino de toda su familia, eso que empezó como un sueño comienza a hacerse realidad.

Pero no se crea que para aquellos que llegan a ser deportistas reconocidos todo es fácil y llevadero. La fama no es lo que parece y en ciertas ocasiones conduce a que el o la deportista sea hostigado y presionado. En todos los deportes la violencia y la presión ocurren de diferentes maneras y en distintas medidas.

En el caso del fútbol esto ocurre desde temprana edad. Muchos de los niños que practican este deporte en clubes de barrio reciben no solo la presión del director técnico para ganar el partido como sea sino también de los simpatizantes (algunos de ellos padres, hermanos, tíos, abuelos) que desde la tribuna le exigen a aquel niño que el partido se gana como sea y hasta si es posible discuten verbal o físicamente con el DT y simpatizantes del equipo contrario. ¿Será por esta situación que desde pequeños quienes eligen practicar este deporte sufren de un acto de exitismo por parte de la sociedad que los compone?. Con respecto a la violencia en el fútbol el primer hecho trágico registrado fue en la denominada “Puerta 12”, en la cual hubo setenta y un muertos y ciento tres heridos tras una avalancha incontenible en el estadio Monumental luego de un clásico entre River y Boca en 1968

En los otros deportes que se nombraron anteriormente (hockey, rugby, tenis y básquet) si bien existe la presión, la violencia y el exitismo, no se da cotidianamente como en el fútbol y menos desde cuando ertenecen a categorías menores. Por esto mismo podríamos deducir que el profesionalismo en el deporte conduce al exitismo.

Un caso que nos demuestra que la conclusión es acertada es Hindú Club, ganador de varios torneos de rugby, en el cual desde pequeños se fomenta los valores hacia la amistad, el respeto y sobre todo al contrincante. “En la parte del rugby propiamente dicho (como juego), los clubes amateur aspiran a imitar el juego del profesionalismo, pero en todo lo que lo rodea, lo “extra” es donde se encuentra la diferencia” asegura Lautaro Bavaro, jugador de Argentina XV e Hindú.

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