Passarella tuvo que renovar la Selección en la era post Maradona y lo hizo con su sello de autoridad. Consiguió una medalla de plata en Atenas '96 y en Francia '98, Argentina llegó a cuartos de final.

Con las reglas del Káiser

D. Figueroa y E. Parise

28 DE MARZO DE 2018

Daniel Passarella llegó en 1994 a la dirección técnica de la selección argentina en reemplazo del Alfio Basile. Luego de la eliminación en los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos, la AFA buscaba un cambio de imagen en el perfil del nuevo entrenador. Al Coco se le había criticado la libertad que le daba a los jugadores y, en especial, que la prensa tuviera acceso a la concentración de forma ilimitada. Ese fue uno de los motivos por el que Julio Grondona le dio el cargo al capitán del equipo que se consagró campeón del Mundial '78, quien llegaba a la Selección tras haber conseguido tres títulos locales con River.

Con Passarella, en cambio, arribó el orden y la "mano dura". Obligó a los jugadores a cortarse el pelo, cortó toda relación que había con la prensa y eso le produjo varias enemistades. Fernando Redondo, figura del Real Madrid, renunció a la selección porque no acataba las nuevas reglas. Además, mantuvo una tirante relación con Gabriel Batistuta, a quien había echado de River unos años antes y que igualmente fue titular en el Mundial, aunque era sabido que su preferido era Hernán Crespo, a quien había hecho debutar en el equipo de Núñez. Claudio Caniggia, que pasaba un gran momento con Boca, fue otro de los borrados ya que no cumplía con las cualidades que quería de un jugador.

Con el Kaiser vinieron los jugadores jóvenes. Había que afrontar la era post Maradona, tarea difícil si las hay, y para eso, según Passarella, hacía falta sangre nueva. Marcelo Gallardo, Diego Simeone, Ariel Ortega, Pablo Aimar, Hernán Crespo, Sebastián Verón, Matías Almeyda, Javier Zanetti, Roberto Ayala y Claudio López fueron los estandartes de la renovación.

Passarella debutó como técnico de la selección el 16 de noviembre de 1994 en un amistoso frente a Chile. Argentina ganó por 3 a 0 con goles de Sebastián Rambert y de Marcelo Espina en el primer tiempo, y de Marcelo Escudero en el segundo. La primera prueba difícil para el técnico fue durante la Copa América de Uruguay en 1995, donde tenía que defender el bicampeonato conseguido anteriormente. Pero el resultado no fue el esperado: pasó de ronda sin jugar bien y perdió, inmerecidamente, por penales ante Brasil, en cuartos de final tras una escandalosa mano de Tulio.

Ese mismo año se disputaron los Juegos Panamericanos en Mar del Plata. Allí fue donde Passarella consiguió el único título de su ciclo al mando del combinado nacional. Luego de superar de manera invicta la primera ronda, la albiceleste derrotó por 3 a 2 a Honduras y se aseguró un lugar en la final frente a México. En el partido definitorio, ninguno de los dos equipos pudo sacar ventaja sobre su rival, por lo que el certamen debió definirse desde los tiros del punto penal. El resultado fue 5 a 4 a favor del conjunto dirigido por el Kaiser que pudo colgarse la medalla dorada del primer puesto.

En 1996, se disputaron los Juegos Olímpicos de Atlanta en los que Argentina llegó a la final. Allí cayó por 3 a 2 contra Nigeria y se tuvo que conformar con la medalla de plata.

En las eliminatorias para el mundial de Francia '98, que estrenaba el sistema de "todos contra todos", Argentina tuvo una mala primera ronda pero luego creció y consiguió el pasaje dos fechas antes de que termine el torneo.

En 1997 se disputó la Copa América de Bolivia, y Passarella tuvo la posibilidad de tomarse revancha por lo sucedido dos años antes, pero el resultado fue el mismo: quedó eliminado en cuartos de final, pero esta vez frente a Perú.

El mal clima reinaba en la selección y se sabía que a Grondona no le gustaba la forma de manejarse del entrenador. Finalmente, llegó el momento más importante para cualquier técnico: el Mundial. Los partidos de preparación, frente a rivales menores, sirvieron para ajustar algunas cosas. La prueba más grande fue el amistoso frente a Brasil en el que Argentina ganó por 1 a 0 con gol del Piojo López. Este resultado generó un buen clima y la selección viajó a Francia con las aspiraciones bien altas.

El comienzo del Mundial se dio de la mejor manera. Argentina derrotó en el debut a Japón, con un gol de Batistuta, luego goleó a Sudáfrica por 5 a 0 y por último venció al rival más fuerte del grupo, Croacia, por 1 a 0. En octavos de final, Argentina volvía a enfrentarse a Inglaterra por primera vez en un Mundial desde la famosa Mano de Dios de 1986. Fue un gran partido. No faltó emoción ni sufrimiento. El partido terminó empatado 2 a 2, y después del tiempo suplementario sin goles, llegaron los penales. Allí Carlos Roa se convirtió en héroe al atajar dos para que la selección pasara a los tan ansiados cuartos de final.

Argentina buscaba meterse entre los cuatro mejores ante Holanda, pero Passarella planteó un juego defensivo y especulador que permitió que Holanda se luciera. A pesar de todo, el partido estaba por finalizar 1 a 1, pero una equivocación de Ortega dejó al equipo con 10 jugadores. A los pocos minutos, el holandés Dennis Bergkamp marcó el 2 a 1 y sepultó las ilusiones argentinas. Las críticas no se hicieron esperar. El Diario Popular decía cosas como: "Se tuvo miedo a ganar", "Se terminó el tiempo de la soberbia" y "Un planteo timorato ideado por Passarella decidió la eliminación de la selección".

Días después, Passarella renunció. Su ciclo finalizó con 32 victorias, 13 empates y 10 derrotas.

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