Después de dejar Independiente en 2007, Sciucatti se fue a intentar seguir su carrera entre el sudeste asiático y Oceanía. Se tuvo que adaptar a las costumbres musulmanas y llegó a trabajar de modelo para sobrevivir. "A Argentina volvería de vacaciones", aseguró ya adaptado.

De Avellaneda a Indonesia

@equipotyd

28 DE MARZO DE 2018

Un día metió los botines en una valija y salió a probar suerte. El primer destino de Carlos Raúl Sciucatti primer destino fue Academia Football Club, de la segunda división en Colombia, y de ahí, a Indonesia sin escalas. Carlos Raúl Sciucatti se despidió de su mamá, Fanny, en 2007, cuando Pedro Troglio lo dejó relegado en Independiente.

"Como no tenía mucha experiencia con mi representante pedimos el pase y me fui, fue uno de mis grandes errores", comentó Sciucatti, quien explicó a El Equipo que la mala decisión se debió a que si permanecía en la institución de Avellaneda tal vez hubiese sido dado a préstamo.

Sciucatti tiene 28 años y juega como puntero derecho en el PSLS Lhokseumawe, que está ubicado en la región de Aceh, en la isla de Sumatra, en Indonesia, la cual tiene la mayor cantidad de musulmanes ortodoxos de la región. “No sé conoce el mundo de la noche, no hay alcohol, no hay discotecas, las mujeres tienen que usar hijab, el velo que recubre su cabeza, para salir a la calle y sólo pueden llevar pollera por debajo de la rodilla, las parejas no pueden entrar al hotel sin mostrar el certificado de matrimonio”, aseguró sorprendido.

Su primer club en la isla de Java fue Persijap, en Jepara, en 2008, luego de haberse probado sin suerte en dos clubes de Yakarta, la capital indonesia. “La primera vez que llegué pensé que hablaba con marcianos”, recordó entre risas antes de agregar que tuvo que ponerse a estudiar el idioma con un diccionario para poder aprender las frases básicas de comunicación: “Aprendí que si uno está en algún país en donde no manejas el idioma, con el tiempo lográs adaptarte y las palabras salen solas”.

A mediados de la temporada 2008-2009, al delantero lo echaron y se fue al club Persela, que se encuentra en la ciudad Lamongan en la misma isla, del que guarda los mejores recuerdos. En noviembre de 2009, Sciucatti comenzó a jugar en el club Persidafon, ubicado en la región de Papua. Su incorporación fue complicada, ya que en Indonesia no existen los pases, ni la compra de jugadores y los contratos tienen una duración de una temporada. “Si hacés un contrato con un jugador por dos o tres años, el club no se puede comprometer a pagar, ya que tienen acuerdos con el gobierno”, aseguró.

El fútbol indonesio se maneja sin dueños directos y la personería jurídica está directamente ligada al gobierno municipal. Son personas que trabajan en el gobierno de la ciudad, gente que sabe administrar las cosas. “Los clubes dependen de si el gobierno de la ciudad les da plata o no”, contó Sciucatti.

El fixture indonesio no suele estar programado, las fechas se organizan a medida que avanza el campeonato y muchas veces los jugadores pasan semanas sin entrenar. En la primera ronda compiten trece equipos que juegan doce fechas de febrero a junio. De julio a septiembre hay vacaciones y además se celebra la Puasa y el Ramadan, festividades que pertenecen a la religión musulmana.

Para el delantero argentino, no fue fácil adaptarse a las costumbres religiosas. “No podíamos dormir, ya que en la ciudad hay altavoces que llaman a la gente hacia la mezquita para rezar y eso ocurre cinco veces al día; a las 5, a las 12, a las 15.30, a las 19 y a las 22”, rememoró. Los viernes son como los domingos católicos. A partir de las 12.30 tienen una misa en la que se para el mundo para ellos. “La ciudad se viste de blanco con pollera, caminan todos juntos en masa, pero eso para los hombres, las mujeres no participan, le llaman Jumatan”, comentó el delantero.

En Indonesia, más allá de que el costo de vida es bajo, los jugadores tienen que salir a trabajar, ya que hay meses en los que el club no les paga y necesitan obtener dinero de alguna manera. Por esto los extranjeros buscan alternativas para tener ingresos. Sciucatti tuvo la posibilidad de trabajar como modelo en Yakarta, gracias a una amiga que lo ayudó a entrar en el medio. “Acá soy como una estrella, tuve la posibilidad de estar en televisión, participé en novelas, películas, videoclips como Kamu dan aku, que significa yo y vos”, dijo al recordarlo con una sonrisa.

“Volvería al país sólo de vacaciones”, dijo sobre la posibilidad de jugar en Argentina y explicó que la razón de esa decisión es que, aunque las condiciones en Indonesia no son óptimas, el fútbol está menos contaminado de corrupción que en su país natal. “Los clubes no buscan buenos jugadores sino aquellos que puedan vender al año siguiente para poder ganar dinero” concluyó.

VIDEO

La mirada de Sciucatti

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