Brilló por la punta izquierda del San Lorenzo campeón de 1972 y 1974 y llegó a River Plate. Por sus buenas actuaciones, César Luis Menotti lo convocó para disputar la Copa del Mundo de 1978. “Mi sueño de chico era jugar un Mundial y lo pude cumplir”, declaró Oscar Ortiz. Fue uno de los últimos exponentes de una especie en extinción, la de los wines. Pasó por Gremio de Porto Alegre, y en 1980 dejó el seleccionado argentino. Estuvo una temporada en Huracán y en 1983 se retiró en Independiente.

Oscar Ortiz: de una vida de sacrificios a campeón del mundo

Sasha Pryjmaczuk

28 DE MARZO DE 2018

Cuando me recibió en su casa ubicada en el barrio de Parque Chacabuco -Capital Federal-, dispuesto a comenzar con la entrevista, tomé la dimensión de que estaba hablando con alguien que fue campeón del mundo, no es poca cosa. Prendió un cigarrillo, batió un café y empezamos a dialogar. Se tocaron temas de cómo fue su infancia, sus inicios en el club de barrio, su paso por el fútbol argentino, la actualidad de la selección y el logro que todo futbolista sueña con conquistar: la Copa del Mundo.

“A la salida de la escuela íbamos a jugar a la pelota con los chicos al lado de las vías del tren y siempre había dos hombres en bicicleta que se quedaban mirándonos. Un día, se acercaron y me dijeron si quería ir a entrenar. Hablaron con mi madre y ella aceptó. Yo no estaba del todo convencido”, así recordaba Ortiz sus comienzos en el club de barrio Buenos Aires Al Pacífico.

-¿Qué podés contar de aquel debut?

-Debuté a los 14 años, en la cancha de Sarmiento contra Ambos Mundos. Era muy importante ese torneo. Yo estaba en la tribuna como espectador y me llamaron porque había faltado un jugador. Terminé siendo la figura del partido e incluso metí un gol. Pero lo más gracioso fue que me había escapado de mi casa para ir y al otro día salí en la tapa del diario Democracia por mi prematuro debut y por ser figura. Mi mamá se enojó mucho porque ella no sabía nada. Al otro día del partido me vinieron a buscar dos señores para ir a probarme a San Lorenzo. Ese sábado viajé y en la práctica, a los 15 minutos de haber empezado, metí tres goles. A la semana concentré y debuté ante Boca Juniors.

-¿Qué recordás de tu infancia en Junín?

-Éramos muy humildes, mi mamá trabajaba como casera del Club de Pescadores y ahí vivíamos. Todo nos costaba mucho, pero eso sirvió para valorar lo que vino después. Tuve la suerte que a los 15 años me descubrieran futbolísticamente, lo que me permitió venir a Buenos Aires y de esa manera, ayudar a mi familia.

-¿Qué sentiste cuando Menotti te convocó a la Selección Argentina?

-Cuando me llamó el Flaco lo tomé bien. Me tenía confianza. Iba a ir en 1974, pero no se dio. En 1975 jugué mi primer partido ante Uruguay, no le ganábamos hace 4 años. Ese día nos impusimos por 3-2 en el Centenario.

-¿Qué recuerdos tenés de la Copa del Mundo y de la Dictadura Militar?

-El Mundial se sufrió mucho por la Dictadura. Estuvimos cinco meses concentrados y en un día libre aproveché para visitar a mi familia. En ese entonces me llevaron dos policías que se quedaron detrás de mí las cuatro horas que permanecí allí. Ser campeón del mundo tiene una importancia a nivel futbolístico muy grande, pero vi a toda la gente que estaba en la calle y pensé que la población tendría que haber gritado por algo más importante que un partido de fútbol.

-Luego del homenaje que se les rindió en el Congreso de la Nación, ¿te sentís reconocido por tu condición de campeón mundial?

-Cuando nos convocaron nos llamó mucho la atención, fue un gran gesto. El argentino acá es muy jodido. En Europa el que es campeón del mundo es recordado toda su vida. En cambio Kempes fue goleador y campeón, pero cuando le tocó ir a River lo puteaba toda la gente a pesar de que en mundial era ovacionado.

-¿En qué cambió el fútbol de tu época con respecto al actual?

-El fútbol de hoy es mucho más profesional, se corre mucho y es muy importante el físico. Antiguamente, sacando los equipos grandes, los jugadores no podían ser profesionales ya que también trabajaban y era poco el tiempo que les quedaba para entrenar.

-¿Qué opinás acerca de Lionel Messi?

-Messi es el jugador con el que todos quieren jugar, te simplifica todo. Es una persona muy humilde, siempre brinda su apoyo a sus compañeros. Tuve la posibilidad de conocerlo y charlar varias veces en las concentraciones previas a los partidos del Mundial de Brasil y me sorprendió la sencillez que tiene, es un gran tipo.

-¿Creés que Argentina va a clasificar al Mundial?

-Sin duda, vamos a terminar clasificando. Hoy en día lo más fácil es criticar a los jugadores y al técnico, con eso no se gana nada. Las Eliminatorias son muy jodidas, cualquier equipo te hace partido.

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