Charla íntima con el joven mediocampista que ya marcó a Messi y que sueña con con jugar la Champions.

La historia de Remedi, el nuevo patrón de Banfield

Mateo Balbiani

28 DE MARZO DE 2018

Mientras en la televisión de su casa, en Monte Grande, estaba la previa de algunos partidos de Champions League –torneo el cual sueña jugar alguna vez- se escuchó “chillar” la pava que había puesto el futbolista para los mates. Así, Eric Remedi, jugador de Banfield, recibe a El Equipo.

-¿Cómo llegaste al club?

-Llegué los 15 años. Alejandro Schneider, presidente del Club Atlético Belgrano, equipo donde jugué en Paraná se contactó con Pedro Soma, un “cazatalentos” ligado a Banfield quien me presentó con el Coordinador de Inferiores en aquel momento, Raúl Wensel. En febrero de 2011 estuve tres días a prueba y el último día me comunicaron que había quedado en el club.

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El volante se desempeñó en sexta y séptima división, hasta que en quinta sólo pudo disputar media temporada, por consecuencia de una artritis reactiva en sus tobillos que le impidió caminar por tres meses y que lo llevó a hacer otros tres meses de kinesiología y recuperación.

En su vuelta a las canchas, Remedi ya se encontraba en cuarta división. Sumado a la vuelta de Banfield a la Primera División, en 2014, comenzó a tener rodaje en la Reserva, con Ariel Holan como entrenador y de quien asegura haber aprendido muchos conceptos en sus etapas formativas. Con la llegada de Matías Almeyda a la dirección técnica del primer equipo, el paranaense conquistó su primer sueño, debutar en Primera, justamente un día después de su cumpleaños número 20, ante Sarmiento, en el Florencio Sola, en junio del 2015. Dos meses más tarde, Almeyda renunció a su cargo y lo sucedió Claudio Vivas, quien dirigía las categorías juveniles y decidió no tener en cuenta a Remedi. Tras 20 fechas al frente del equipo, Vivas fue relegado y lo reemplazó Julio César Falcioni. Ya en su tercer ciclo en el club, el DT determinó que el joven mediocampista vuelva a ser parte del plantel de Primera, luego de haberlo observado en un partido de Reserva para que, la semana siguiente, debutase como titular, contra Patronato, en su ciudad natal. Ya son más de 40 los partidos que disputó en el once inicial.

Un poco más distendido, el futbolista cebó el primer mate del segundo termo y abrió un paquete de galletitas, mientras mantenía un poco de su atención en la entrada en calor del Barcelona.

-¿Cómo recibís el reconocimiento de la gente dentro y fuera de la cancha?

-Bien, a uno le gusta que lo reconozcan. Al ser salido del club, el público consideró mucho ese aspecto, aplicado también al rendimiento.

-¿Ya te piden fotos y autógrafos?

-Por lo general los nenes más chiquitos, pero todavía no soy muy conocido, jaja. La foto que buscan es con los ídolos como Cvitanich o Civelli.

-Ahora que nombraste a los ídolos, ¿quiénes y de qué manera influyen sobre vos?

-Yo siempre digo que a mí me ayudó mucho Erviti, conmigo siempre se portó de diez. Cuando debuté, me aconsejaba todo el tiempo y más aún cuando me tocó bajar a Reserva, me apoyaba y me mandaba mensajes de aliento. Sin embargo, ahora, Darío (Cvitanich) y Renato (Civelli) nos acompañan y nos brindan lo mejor de ellos, aunque, al ser un plantel con tantos juveniles, ellos tuvieron que adaptarse a nosotros.

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Mientras Olympiacos y Barcelona aburrían, Remedi aconsejó: “Vamos a mirar al PSG”. Allí se desempeña Marco Verrati, el volante italiano, quien es el ejemplo a seguir del jugador de Banfield. “Me encanta como juega”, afirmó. De todas maneras, el 5 paranaense remarca que cuando mira un partido de fútbol, se enfoca en quien juega en su puesto y saca lo mejor de cada uno.

Durante las primeras semanas de Jorge Sampaoli como DT de la Selección Argentina, se instalaron algunos rumores sobre que el entrenador venía siguiendo los pasos del juvenil banfileño.

-¿De qué manera tomaste estos rumores y qué opinión tenés del seleccionado?

-Representar a tu país no tiene comparación, es lo máximo, pero estoy tranquilo y trabajo para ser cada día mejor. Me gusta el estilo de juego de Sampaoli, la idea de salir jugando y en cuanto a los jugadores, por ejemplo, yo me quedo con Higuaín, creo que debería ser el 9 titular. Me parece que a este grupo de jugadores se los critica por demás, más allá de las finales perdidas, Argentina siempre se mantuvo en los puestos de arriba y por eso, no puedo quejarme de esta Selección.

-¿De Messi qué pensás?

-Es el mejor del mundo, lejos. Lo tuve cerca, lo marqué cuando fui sparring y es un animal, va más rápido que todos, entiende el juego de todas las formas posibles. No entiendo cuando lo critican, es el mejor en lo que hace, pero eso no significa que no pueda equivocarse.

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En 2012, existió una pre selección sub 18 de la Selección Argentina. Remedi jugó un partido en sexta división en el que enfrentó a River. En ese encuentro había varios jugadores que ya formaban parte de ese seleccionado: Jorge Rodríguez por el lado de Banfield, Juan Kaprof, Tomás Martínez, Alexander Barboza, Pablo Carreras y Giovanni Simeone, por el lado Millonario. En aquel momento, el entrenador de esa selección era el campeón del mundo en 1986 Julio Olarticoechea, quien fue a observar a Remedi en aquel enfrentamiento, para luego convocarlo y ser parte de los sparring de la selección mayor durante las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014.

-¿Cómo fue tu experiencia en la Selección?

-Estuve casi dos años, hasta que me esguincé la rodilla a mediados de 2013. Formé parte de los primeros 45 jugadores para el Sudamericano en Uruguay, pero luego no fui tenido en cuenta para la lista final. La mayoría ya jugaban en Primera y yo recién estaba en sexta.

-¿Qué sentiste al jugar en contra de quienes llegaron a la final del Mundial?

-Fue increíble, me pellizcaba porque parecía un sueño. Entrenar en esas canchas (predio de Ezeiza) y ver a esos fenómenos fue tremendo, también aprendí mucho. A veces jugábamos 5 contra 5 y sentía la presión de no equivocarme y que me digan algo, pero todo lo contrario, nos apoyaron y nos alentaron para que jugáramos sin preocuparnos. Además, por ejemplo, Lavezzi jodía y nos contaba chistes, otros nos regalaban los buzos de entrenamiento. Fue algo hermoso.

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