El Mencho Medina Bello recibió a El Equipo, repasó su carrera desde el comienzo hasta los picados que todavía juega en ciudad natal.

El cañón de Gualeguay

Guillermo Salbarreguy y Sebastián Madero Torres

28 DE MARZO DE 2018

A poco más de un mes de un Boca Juniors-River Plate por la Copa Libertadores de 1966, a 300 kilómetros de Capital Federal y en una ciudad llamada Gualeguay, nacía Ramón Medina Bello, un jugador dotado de una pegada que le dio réditos, insistente, con una potencia sublime y con el arco entre ceja y ceja. Llegó a las inferiores de Racing en 1984 y debutó en Primera de la mano de Alfio Basile frente al Millonario en 1986.

Nuevamente, pero esta vez en una final, se vuelven a encontrar los dos principales equipos del país y el Mencho comenta como exjugador riverplatense lo que es jugar un Superclásico. “Si 15 días antes sabes que va a ser el clásico ya estás pensando, aunque tengas otros partidos primero, hay jugadores que por ahí no meten tanto para llegar bien”.

Medina Bello salió campeón de América en 1996 con River Plate tras derrotar a América de Cali. “Me tocó estar en el banco cuando ganamos con los dos goles de Crespo acá y la verdad que el estadio estaba impresionante, fue algo muy lindo ver la cancha llena, todos alentando y gritando, ganar algo internacional es algo impresionante y no tiene igual”, sostuvo.

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El Mencho de Gualeguay, con 17 años, fue fichado por Racing. Durante 1984 y 1985 fue jugador de la cuarta y de tercera división de la institución. Ya en el primer equipo, convirtió 26 goles en 124 encuentros, ganó la Supercopas Sudamericana y la Interamericana en 1988. En 1989 fue transferido a River Plate.

Durante su estadía en la pensión de Racing conoció a muchas personas y una de ellas sería clave en su vida por aquel tiempo. Su nombre era Tita Mattiussi. “Se comportó como una segunda madre para todos los que estábamos parando allí, éramos todos del interior, por ahí nos faltaba el cariño de la familia que estaba lejos, yo era uno de los que estaba más cerca, pero antes era complicado ya que no tenías tantas rutas, tanta información y no había celulares. Tita nos lavaba la ropa y tenía teléfono, por eso cuando nos llamaban nos iba a buscar a la pensión”, cuenta

- ¿Qué recuerdos te quedan de tu debut en primera?

-Mi debut fue frente a River en el Monumental. Tuve la suerte de hacer el gol, empatamos 1-1 y de ese momento no me lo olvido más debido a que fue algo muy lindo y no lo podía creer, miraba para todos lados quería abrazarme con todos, el instante que hice el gol me quedé unos segundos quieto, no sabía para donde agarrar.

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El gualeyo jugó en River 180 partidos y marcó 57 tantos en dos etapas (1989/93 y 1995/98), dió ocho vueltas olímpicas: Torneo de Primera División 1989/90, Apertura 1991, 1993, 1996, 1997, Clausura 1997, Copa Libertadores 1996 y Supercopa 1997.

-¿Sentiste más presión al ser transferido a River?

-Cuando me comunicaron la posibilidad, se lo conté a mi familia que no lo podía creer porque uno de donde salió quiere jugar al fútbol no más, cuando escuchas la radio, miras la tele se dice a uno mismo qué lindo sería poder estar ahí pero cuando se te da es otra cosa, nunca se me cruzó por la cabeza poder ir a River.

-¿Cuánto tuvo que ver Pasarella en tu explosión en River?

-Fue el que me dio la titularidad, fue el que me dio la posibilidad, él confiaba en mí y con el correr de los partidos pude ir demostrando que no estaba errado en darme el número 7.

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Su paso por el fútbol de Japón

Entre 1993 y 1995 jugó en el Yokohama Marinos de la liga japonesa a escasos meses del Mundial de Estados Unidos. Disputó 70 partidos y convirtió 36 goles.

-¿Por qué tomaste la decisión de ir a jugar a Japón?

-Al principio tuve la posibilidad de ir a Alemania, pero por una cosa u otra no se dio y después lo único que había salido era la posibilidad de ir a Japón ya que se venía hablando de que podía ir debido a que estaba Ramón Díaz, Gustavo Zapata, David Bisconti, había muchos argentinos y no tenía muchas opciones o iba a Japón o me quedaba en River.

-¿No te quedaste en River porque necesitabas un cambio de aire?

-Es lindo para el jugador irse a vivir y jugar en otras partes del mundo. A uno le hubiese gustado ir a España, México, pero se dio Japón y estuve allí dos años con mi familia.

-¿Cómo era el fútbol allá?

-Al principio eran muy inocentes, no jugaban tan fuerte, sin embargo, ahora ha cambiado un montón, en todos los equipos siempre hubo extranjeros, pero antes podían solo con un cupo limitado. El primer año le daba lo mismo perder o ganar a los japoneses, y a nosotros no y más cuando jugábamos contra algún brasileño. El segundo año salimos campeones porque entendieron que ganar y perder no era lo mismo.

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El entrerriano formo parte de la Selección Argentina que disputo el Mundial de Estados Unidos 1994 y también de los planteles que las Copas América 1991 y 1993. En total jugó 17 partidos, marcó 5 goles y se consagró campeón en los dos torneos americanos.

-¿Qué se siente formar parte de la plantilla de un Mundial, más sabiendo que venís de un pueblo chico?

-Imagínate que no pensaba estar en Racing, en River y menos en la Selección. Fue algo increíble compartir plantel con Maradona, aunque no pude jugar un partido oficial con él porque yo estaba en el banco de suplentes. Luego paso lo del doping, con Caniggia tampoco pude por la lesión en el dedo que tenía.

-¿En qué aspecto los afecto más el día del doping de Maradona, futbolísticamente o anímicamente?

-Creo que ambas cosas puesto que el equipo estaba preparado para jugar con él. Nosotros el día antes de los partidos íbamos a las canchas a ver como estaba el césped, pisar un ratito para ver cómo se sentía. Maradona no iba ya que los periodistas y la gente no lo dejaba tranquilo, por eso se quedaba en el hotel. Volvimos del estadio y nos encontramos con esa noticia que había saltado el doping, la verdad que fuimos a la habitación donde estaba él y lo encontramos muy mal y para nosotros fue un mazazo.

-¿Pensabas en aquel momento que iba a pasar tanto tiempo sin que Argentina levante nuevamente una copa?

-La verdad que teniendo al mejor de todos no pensé que iba a pasar tanto, me hubiese gustado que Messi levantase una copa con la Selección, pero todavía hay tiempo, le quedan oportunidades. Está bien que le hayan dado un descanso, estos últimos partidos de Argentina no los vi porque no estaba él, me encanta verlo jugar y cuando juega con el Barcelona también es impresionante, para mi es el mejor de todos, tuve de compañero a Maradona, pero me quedo con Messi yo lo siento así. Vos lo ves en los dibujitos, en los juegos y en la cancha es igual, es sorprendente, además la humildad que tiene.

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Parte final de su carrera profesional

Cuando volvió de Japón, retornó al millonario. No obstante, luego de un año, el que en ese entonces era director técnico, Ramon Diaz, le comunicó que no lo iba a tener en cuenta y así salió la posibilidad de ir a Talleres donde salió campeón del torneo del Nacional B y obtuvo el ascenso. Por una serie de lesiones el gualeyo no pudo estar presente muchos partidos. “Fue algo muy lindo jugar en el ascenso, en la B. En la primera dispute pocos partidos, la verdad me hubiera gustado participar más pero por una mala racha de lesiones se me complicaba ponerme a punto. Sin embargo estoy muy agradecido a Gareca por la oportunidad”, comenta el ex Racing.

Luego de dos años inactivo dentro del fútbol profesional decidió volver a las canchas de la mano de Dock Sud. “Fui a jugar allí por Facundo Villalba que había nacido ahí futbolísticamente, ahora está dirigiendo la reserva de River. Fue algo muy lindo, es como los clubes del interior, cada tanto voy a ver los partidos, me hice amigos”, dice el exjugador.

Luego de su paso por el Docke, arribó a Juventud Unida de Gualeguaychú donde disputó 10 partidos y donde le puso punto final a su carrera profesional. Su hijo Mauricio también se desempeño como jugador en Dock Sud. “Ascendió con el club, después se fue el técnico sino me equivoco y no pudo jugar mucho”, sostiene Medina Bello. Además, este año Bancario de Gualeguay, institución donde milita su hijo Mauricio, salió campeón del torneo local. “Por suerte pudimos ir a verlo con mi familia a la final. Verlo dar la vuelta olímpica te llena de recuerdos de cuando uno también pasó por lo mismo”, concluye el Mencho.

Lo del Mencho

Hoy en Gualeguay Medina Bello alquila un complejo al que le puso de nombre “Lo del Mencho”, donde los sábados se juega al fútbol libre a partir de los 15 años. “Cuando uno de chico jugaba en la cancha del parque, que era la única que había, donde los torneos arrancaban a la mañana y llegabas a la final a la tarde, a veces se venía a la noche y no te quedaba otra que definir por penales”, aclara el entrerriano.

Profeta en sus tierras

Ramón Medina Bello también es catador en Entre Ríos para el Club River Plate desde el año pasado. “Ellos tratan de buscar de cada provincia un jugador medio destacado que haya sido de ahí y yo tuve la suerte que me buscaron a mí, la verdad que es algo muy lindo”, dice. Además, en 2017 fue declarado ciudadano ilustre de Avellaneda. “Hace más de 25 años que estoy viviendo aquí, me otorgaron un pergamino, la verdad no me lo esperaba, me pone muy feliz, me llena el alma, más de un lugar donde uno no nació”, cierra.

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