Lucas Gabriel Scarnato es delantero de Laferrere y antes de cada partido les lee un cuento a sus compañeros.

Scarnato: la fábula del goleador cuentista

Federico Bajo

28 DE MARZO DE 2018

La fábula del goleador cuentista
Por Federico Bajo
Desde principios de 2015 hasta fines de junio de 2016, las jugadoras del plantel de fútbol femenino del Club Luján escucharon el relato de una fábula en la previa de cada partido. El impulsor de eso fue el entrenador, que en ese momento también jugaba en el equipo masculino del club: Lucas Gabriel Scarnato, actual delantero del Club Social y Deportivo Laferrere que participa del torneo de Primera C que organiza la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
En la cuadra donde arranca la Avenida Perón, en Villa de Mayo, localidad bonaerense del partido de Malvinas Argentinas, se erige un galpón donde funciona el gimnasio “Aquiles” que Scarnato abrió en agosto de 2017 junto a dos amigos. Allí, sentado en un banco y con Ataque 77 y Guasones sonando de fondo, el goleador, que a los 13 años se propuso debutar en Primera y ser futbolista profesional a raíz de la muerte de su abuelo que lo seguía a todos lados, explica la implementación de aquella práctica inusual.
-¿Cómo surgió la idea de contar un cuento antes de los partidos?
-La saqué de un técnico que tuve en Luján anteriormente. Él también nos contaba cuentos con valores como el agradecimiento, la humildad, el compañerismo, el disfrutar el juego, para que nos demos cuenta que los problemas que nosotros nos hacemos son mínimos en comparación con los que tienen otras personas en la sociedad.
-¿Y en cuáles aspectos hacías más hincapié?
-En miles. De todos los valores que hay sacaba alguno que me gustaba. Tenía un cuaderno con todos los cuentos escritos y elegía uno para cada partido. O quizás me pasaba algo en la semana que me marcaba, me gustaba y decía: ‘Esto lo tengo que llevar’. En vez de una arenga contaba un cuento tranquilo con una enseñanza.
Es un viernes nublado de noviembre. Pasaron apenas unos minutos de las 15.30 y las calles de la ciudad están desoladas. Apenas puede verse un vendedor de flores que golpea casa por casa sin obtener respuestas. Hace calor y la humedad es agobiante. El atacante de Laferrere, grandote y de hombros anchos, viste una remera rosa claro, lleva puesta una gorra con el logo de su gimnasio, un jogging gris, y zapatillas deportivas del mismo color. La mayoría de las veces entra allí a trabajar a las tres de la tarde y se va a las once de la noche, pero hoy se atrasó. Al mediodía fue hasta Laferrere a entrenar con su equipo, luego del empate del día anterior por 1 a 1 ante Sportivo Italiano con un gol suyo. El lunes de esa semana habían igualado también 1 a 1 con Cañuelas. El ascenso no descansa. Scarnato tampoco.
Mientras terminaba el colegio, Lucas se recibió de pastelero, luego hizo el profesorado de Educación Física que terminó con 23 años y trabajó en distintas escuelas públicas, en las inferiores de San Miguel y Sportivo Barracas y en el centro de día Quinta Sans Frontieres donde fue profesor de chicas y chicos discapacitados. Desde los 19 años hasta los 32 ejerció como árbitro en ligas amateurs e intercountries, realizó el curso de entrenador en 2016 y hace dos semanas finalizó el de mánager en la Fundación del Fútbolista.
Para resumir su carrera deportiva se podría decir que debutó en 2006, con 17 años, en el Club San Miguel en donde tuvo tres ciclos: 2006-2010, cuando jugó como volante central; 2011-2013 que se desempeñó como defensor central; y en 2016-2017, ya como delantero, dio su tercer paso por el Trueno Verde en el que consiguió el ascenso a la Primera B Metropolitana, después de 14 años, y marcó 18 de los 50 goles de su equipo en el certamen para finalizar a cuatro tantos del máximo anotador. En el medio jugó en el Club Luján entre 2010-2011 y 2013-2016.
-Tenés varias profesiones, pero cuando te preguntan a qué te dedicás, ¿qué respondés?
-Yo siempre digo que soy profe de Educación Física y jugador de fútbol.
-¿Por qué actualmente solo te dedicas al fútbol y al gimnasio?
-Dejé lo otro porque no tengo tiempo y, después de 10 años de carrera como futbolista, recién ahora, más o menos, me están pagando bien. Igual desde que debuté siempre tuve algo paralelo al fútbol. Solo un año no hice nada y me refiero a algo que implique mucho tiempo, sino que entrenaba y laburaba tres o cuatro horas.
-¿Cuánto tiempo te demandó el fútbol?
-Me quitó mucho tiempo con mi familia. Los problemas que tengo con mi señora justamente es por el poco tiempo que estoy en mi casa y con mi hija –Catalina, la que aparece en su foto de perfil de WhatsApp y cuyo pie derecho está tatuado en la parte interna del bíceps izquierdo de su papá-. Creo que igual esos problemas los padecemos todos los jugadores y más aún nosotros que tenemos una profesión aparte. Pero es mi elección de vida y creo que además de ser jugador de fútbol uno se tiene que formar como persona en otro ámbito.
-¿A qué pensás dedicarte en un futuro?
-Cuando no juegue más, en dos o tres años, mi idea es ser técnico. El curso de mánager lo hice para seguir alimentando mi carrera. Sé que también cuando sea técnico me quite aún más tiempo, pero es lo que amo. Quiero ser el mejor en lo mío, entonces me tengo que instruir y tengo que laburar para eso.
Días después de la entrevista, el goleador de Laferrere avisó mediante mensaje de WhatsApp cuál es la fábula que más le gusta de todas las que ha recopilado. El futbolista, que en sus 33 años de vida no paró de aprender y desarrollar nuevas facetas, confiesa que el cuento de “Los tres leones” es su favorito. “Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia. Tú, todavía estás creciendo”, dice la moraleja de aquella historia.

Desde principios de 2015 hasta fines de junio de 2016, las jugadoras del plantel de fútbol femenino del Club Luján escucharon el relato de una fábula en la previa de cada partido. El impulsor de eso fue el entrenador, que en ese momento también jugaba en el equipo masculino del club: Lucas Gabriel Scarnato, actual delantero del Club Social y Deportivo Laferrere que participa del torneo de Primera C que organiza la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

En la cuadra donde arranca la Avenida Perón, en Villa de Mayo, localidad bonaerense del partido de Malvinas Argentinas, se erige un galpón donde funciona el gimnasio “Aquiles” que Scarnato abrió en agosto de 2017 junto a dos amigos. Allí, sentado en un banco y con Ataque 77 y Guasones sonando de fondo, el goleador, que a los 13 años se propuso debutar en Primera y ser futbolista profesional a raíz de la muerte de su abuelo que lo seguía a todos lados, explica la implementación de aquella práctica inusual.

-¿Cómo surgió la idea de contar un cuento antes de los partidos?

-La saqué de un técnico que tuve en Luján anteriormente. Él también nos contaba cuentos con valores como el agradecimiento, la humildad, el compañerismo, el disfrutar el juego, para que nos demos cuenta que los problemas que nosotros nos hacemos son mínimos en comparación con los que tienen otras personas en la sociedad.

-¿Y en cuáles aspectos hacías más hincapié?

-En miles. De todos los valores que hay sacaba alguno que me gustaba. Tenía un cuaderno con todos los cuentos escritos y elegía uno para cada partido. O quizás me pasaba algo en la semana que me marcaba, me gustaba y decía: ‘Esto lo tengo que llevar’. En vez de una arenga contaba un cuento tranquilo con una enseñanza.

Es un viernes nublado de noviembre. Pasaron apenas unos minutos de las 15.30 y las calles de la ciudad están desoladas. Apenas puede verse un vendedor de flores que golpea casa por casa sin obtener respuestas. Hace calor y la humedad es agobiante. El atacante de Laferrere, grandote y de hombros anchos, viste una remera rosa claro, lleva puesta una gorra con el logo de su gimnasio, un jogging gris, y zapatillas deportivas del mismo color. La mayoría de las veces entra allí a trabajar a las tres de la tarde y se va a las once de la noche, pero hoy se atrasó. Al mediodía fue hasta Laferrere a entrenarse con su equipo, luego del empate del día anterior por 1 a 1 ante Sportivo Italiano con un gol suyo. El lunes de esa semana habían igualado también 1 a 1 con Cañuelas. El ascenso no descansa. Scarnato tampoco.

Mientras terminaba el colegio, Lucas se recibió de pastelero, luego hizo el profesorado de Educación Física que terminó con 23 años y trabajó en distintas escuelas públicas, en las inferiores de San Miguel y Sportivo Barracas y en el centro de día Quinta Sans Frontieres donde fue profesor de chicas y chicos discapacitados. Desde los 19 años hasta los 32 ejerció como árbitro en ligas amateurs e intercountries, realizó el curso de entrenador en 2016 y hace dos semanas finalizó el de mánager en la Fundación del Fútbolista.

Para resumir su carrera deportiva se podría decir que debutó en 2006, con 17 años, en el Club San Miguel en donde tuvo tres ciclos: 2006-2010, cuando jugó como volante central; 2011-2013 que se desempeñó como defensor central; y en 2016-2017, ya como delantero, dio su tercer paso por el Trueno Verde en el que consiguió el ascenso a la Primera B Metropolitana, después de 14 años, y marcó 18 de los 50 goles de su equipo en el certamen para finalizar a cuatro tantos del máximo anotador. En el medio jugó en el Club Luján entre 2010-2011 y 2013-2016.

-Tenés varias profesiones, pero cuando te preguntan a qué te dedicás, ¿qué respondés?

-Yo siempre digo que soy profe de Educación Física y jugador de fútbol.

-¿Por qué actualmente solo te dedicás al fútbol y al gimnasio?

-Dejé lo otro porque no tengo tiempo y, después de 10 años de carrera como futbolista, recién ahora, más o menos, me están pagando bien. Igual desde que debuté siempre tuve algo paralelo al fútbol. Solo un año no hice nada y me refiero a algo que implique mucho tiempo, sino que entrenaba y laburaba tres o cuatro horas.

-¿Cuánto tiempo te demandó el fútbol?

-Me quitó mucho tiempo con mi familia. Los problemas que tengo con mi señora justamente es por el poco tiempo que estoy en mi casa y con mi hija –Catalina, la que aparece en su foto de perfil de WhatsApp y cuyo pie derecho está tatuado en la parte interna del bíceps izquierdo de su papá-. Creo que igual esos problemas los padecemos todos los jugadores y más aún nosotros que tenemos una profesión aparte. Pero es mi elección de vida y creo que además de ser jugador de fútbol uno se tiene que formar como persona en otro ámbito.

-¿A qué pensás dedicarte en un futuro?

-Cuando no juegue más, en dos o tres años, mi idea es ser técnico. El curso de mánager lo hice para seguir alimentando mi carrera. Sé que también cuando sea técnico me quite aún más tiempo, pero es lo que amo. Quiero ser el mejor en lo mío, entonces me tengo que instruir y tengo que laburar para eso.

Días después de la entrevista, el goleador de Laferrere avisó mediante mensaje de WhatsApp cuál es la fábula que más le gusta de todas las que ha recopilado. El futbolista, que en sus 33 años de vida no paró de aprender y desarrollar nuevas facetas, confiesa que el cuento de “Los tres leones” es su favorito. “Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia. Tú, todavía estás creciendo”, dice la moraleja de aquella historia.

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