Ocho años después de hacer historia, el exgimnasta especialista en anillas, Fede Molinari, volvió a un Juego Olímpico. Pero esta vez, desde un lugar totalmente diferente.

Federico Molinari y la importancia del apoyo

Tomás Bottero

28 DE MARZO DE 2018

Federico Molinari, ex gimnasta y especialista en anillas, participó en Londres 2012, donde finalizó en el octavo puesto y consiguió un diploma olímpico. Hoy en día es referente de miles de jóvenes atletas y, con total humildad se encarga de acompañarlos y guiarlos hacia el camino del profesionalismo.
“En los últimos días estuve yendo bastante seguido a la Villa Olímpica y a todas las sedes deportivas. Creo que es sumamente importante poder acompañarlos y transmitirles tranquilidad a todos los deportistas para que puedan competir lo mejor posible dentro del contexto de ser local y estar en un Juego Olímpico”, le contó el rosarino a “El Equipo” mientras se disputaban las primeras rondas de gimnasia en el Parque Olímpico de la Juventud.
-¿Te hubiese gustado competir en un Juego Olímpico de la Juventud?
-La verdad que sí. Tuve la oportunidad de concurrir a los Juegos Mundiales Juveniles de Rusia 1998, una de las primeras pruebas de lo que hoy son los Juegos Olímpicos de la Juventud. Fue un evento mucho más chico, nada que ver a lo que estamos presenciando en Buenos Aires. Aunque en lo personal y deportivo me sirvió muchísimo, fue una experiencia fabulosa, porque cuando después tuve que competir en los JJOO de Londres 2012, me sentí mucho más cómodo y tranquilo.
La Villa Olímpica, es un mundo paralelo. Los deportistas en sus tiempos libres toman mates, escuchan música, se relacionan con atletas de todo el mundo, entre miles de cosas más. “Tienen que disfrutar lo máximo posible, pero sin olvidarse el motivo por el cual están ahí. Son atletas que están haciendo un camino al profesionalismo y de a poco se tienen que ir adaptando a lo que es el alto rendimiento en todas sus facetas”, opinó el exgimnasta.
Muchas veces se deben tomar decisiones en soledad. Jugársela. A todo o nada. En las finales de anillas en 2012, con el fin de conseguir una medalla, Molinari tomó la decisión de realizar ejecución dificultosa, que le salió mal: “Había hecho una muy buena competencia y me alcanzaba para un séptimo puesto, pero quería una medalla. Si la hacía, y me salía bien, probablemente hubiese llegado al podio. La idea era ir en busca de un logro importante”, recordó. Además agregó: “Cuando me preguntan sobre ese momento, les recomiendo que, ante una situación similar, donde tienen que tomar una decisión y no le pueden consultar a muchas personas, hagan lo que les sienta mejor”, finalizó.

Federico Molinari, exgimnasta y especialista en anillas, participó en Londres 2012, donde finalizó en el octavo puesto y consiguió un diploma olímpico. Hoy en día es referente de miles de jóvenes atletas y, con total humildad se encarga de acompañarlos y guiarlos hacia el camino del profesionalismo.

En los últimos días estuve yendo bastante seguido a la Villa Olímpica y a todas las sedes deportivas. Creo que es sumamente importante poder acompañarlos y transmitirles tranquilidad a todos los deportistas para que puedan competir lo mejor posible dentro del contexto de ser local y estar en un Juego Olímpico”, le contó el rosarino a “El Equipo” mientras se disputaban las primeras rondas de gimnasia en el Parque Olímpico de la Juventud.

-¿Te hubiese gustado competir en un Juego Olímpico de la Juventud?

-La verdad que sí. Tuve la oportunidad de concurrir a los Juegos Mundiales Juveniles de Rusia 1998, una de las primeras pruebas de lo que hoy son los Juegos Olímpicos de la Juventud. Fue un evento mucho más chico, nada que ver a lo que estamos presenciando en Buenos Aires. Aunque en lo personal y deportivo me sirvió muchísimo, fue una experiencia fabulosa, porque cuando después tuve que competir en los JJOO de Londres 2012, me sentí mucho más cómodo y tranquilo.

La Villa Olímpica, es un mundo paralelo. Los deportistas en sus tiempos libres toman mates, escuchan música, se relacionan con atletas de todo el mundo, entre miles de cosas más. “Tienen que disfrutar lo máximo posible, pero sin olvidarse el motivo por el cual están ahí. Son atletas que están haciendo un camino al profesionalismo y de a poco se tienen que ir adaptando a lo que es el alto rendimiento en todas sus facetas”, opinó el exgimnasta.

Muchas veces se deben tomar decisiones en soledad. Jugársela. A todo o nada. En las finales de anillas en 2012, con el fin de conseguir una medalla, Molinari tomó la decisión de realizar ejecución dificultosa, que le salió mal: “Había hecho una muy buena competencia y me alcanzaba para un séptimo puesto, pero quería una medalla. Si la hacía, y me salía bien, probablemente hubiese llegado al podio. La idea era ir en busca de un logro importante”, recordó. Además agregó: “Cuando me preguntan sobre ese momento, les recomiendo que, ante una situación similar, donde tienen que tomar una decisión y no le pueden consultar a muchas personas, hagan lo que les sienta mejor”.

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