El estadio de hockey del Parque Olímpico de la Juventud se deshizo en elogios para las oceánicas tras su derrota ante la India.

La tarde en que la Selección de Vanuatu se fue aplaudida de Villa Soldati

Manuel Antuña

28 DE MARZO DE 2018

¿Cómo fue posible que en el sur de la Capital Federal una modesta selección de un país más pequeño que la provincia de Tierra del Fuego haya sido ovacionada por todo un estadio luego de perder por 16-0? Esto que parece sacado de la ficción para aprender a hacer más amena la derrota ocurrió por la tarde del martes 9 de octubre de 2018 por los Juegos Olímpicos de la Juventud, cuando la India vapuleó a Vanuatu por la tercera fecha de la fase de grupos de hockey 5 femenino.

Vanuatu no resultaba bajo ningún aspecto candidata a pelear por alguna medalla. Tampoco era vista con incertidumbre por sus rivales. Como si la caída por 30-0 ante Australia en el clasificatorio previo a Buenos Aires 2018 no hubiese sido suficiente, el combinado nacional de mujeres de entre 15 y 18 años de este país de 277.554 habitantes fue goleada por Argentina y Sudáfrica en sus primeras dos presentaciones, 21-0 y 11-0 respectivamente.

Sin embargo, en esta tercera presentación ante la India, que es una selección de renombre en el hockey, se dio una sorprendente reacción del público ante los esfuerzos de las jugadoras del país oceánico que fueron ampliamente superadas.

Cuando la primera mitad había terminado, el marcador reflejaba que India ganaba 9-0. Cada gol que anotaba era seguido de una ronda de aplausos, pero no había emoción en aquel gesto. Era una mera cortesía porque no resultaba atractivo ese partido para los fanáticos del deporte o para los jóvenes de las escuelas de la ciudad que habían concurrido al enfrentamiento.

Vanuatu, como siempre, salió a jugar los últimos diez minutos con la misma concentración y dedicación. Tal vez haya sido por eso que los presentes comenzaron a celebrar cada acción del Estado que fue nombrado el lugar más feliz del mundo en 2006 por la Fundación Británica de la Nueva Economía.

Los pocos tiros que efectuaban las chicas de Vanuatu eran aplaudidos con el mismo énfasis que se le daban a los goles de India. Pero el público comenzó a rugir y estallar cada vez que la capitana y arquera, Melody Nalin, evitaba que las asiáticas vulneraran nuevamente su valla. Fueron diez tiros en los que los aplausos no fueron forzados, la gente reconocía toda la determinación de las jugadoras de continuar dando su máximo a pesar de hallarse en una instancia en donde la victoria era prácticamente inalcanzable.

En vez de nueve, en el segundo tiempo Vanuatu recibió solo 7 goles para cerrar el partido con un 16-0 en contra. Quedó un nudo en la garganta del público y no por tristeza, sino porque realmente había un deseo de gritar un gol de Vanuatu. Un gol que no representaba una mejor diferencia para la tabla de posiciones, o evitar la eliminación, sino un gol como recompensa de cada gota de sudor que derramaron las jugadoras de Vanuatu para llegar a esta instancia, para pelearle a las potencias mundiales, para poder avisarle al mundo de que a 1750 km al este de Australia hay un país.

Lamentablemente tuvieron que conformarse con retirarse del estadio bajo una lluvia de aplausos, chiflidos y espíritu olímpico en su máximo expresión.

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