El elenco de los Tres Leones tiene una base sólida que le permite proyectar un futuro prometedor.

Inglaterra vuelve a casa con las ideas claras

Tomás Grasso

28 DE MARZO DE 2018

Inglaterra se quedó afuera de la Copa del Mundo luego de perder 2 a 1 con Croacia en el Luzhniki Stadium, pero cayó de pie, superando las expectativas del común denominador de los fanáticos británicos, que en la previa afirmaban que sus esperanzas estaban puestas en el Mundial de Qatar 2022. De la mano de un entrenador idóneo que supo aplicar conocimientos adquiridos de otras disciplinas, Inglaterra murió en la suya, utilizando la pelota parada como principal arma para provocar daño en las defensas rivales.
Gareth Southgate, desde su llegada al elenco inglés en la primavera del 2016, afirmó que utilizaría a los jugadores en el mismo lugar del campo en el que se destacan en sus clubes. A fin de optimizar el poco tiempo de entrenamiento que tienen los seleccionados.
Además decidió ampliar las fronteras de un deporte totalmente hermético como es el fútbol. Asistió a un partido de la NBA entre los Minnesota Timberwolves y los New Orleans Pelicans, con una agenda en sus manos, a fin de instruirse del baloncesto con la esperanza de trasladar dicho aprendizaje al seleccionado. Lo que descubrió influyó directamente en el juego de su equipo frente al arco rival.
¿Cómo crean espacio los jugadores de baloncesto en espacios reducidos? Fue la pregunta que marcó el punto de partida del estudio del entrenador, entendiendo que en su deporte hay momentos en los que esos conocimientos pueden ser aplicados a la perfección y pueden crearse jugadas con un guion predeterminado para que sus jugadores lo sigan. Las pelotas paradas.
“Hemos identificado eso como un área clave en los torneos, sentimos que podríamos mejorar en ese aspecto y convertimos esas jugadas establecidas en una amenaza real”, declaró. El cambio se debe en parte a la observación de Southgate del juego neto del baloncesto: el movimiento continuo pero estratégico y el uso de señuelos que corren al primer palo para la aparición por detrás de un compañero que viene libre de marcas por una cortina previa, dotaron al equipo de un arma letal. En la mayoría de los casos esas figuras que aparecieron para darle un cierre a lo planificado fueron el zaguero del Manchester City, John Stones, y su par de la saga central, Harry Maguire.
Con la idea de que no le vendan algo que no es y ver el deporte en su completa naturalidad, el entrenador fue al Target Center de Minneapolis como un espectador más, logró que no supieran de su presencia en el evento, para que los protagonistas no enfaticen en conceptos pura y exclusivamente para convencerlo. El objetivo se cumplió, la NBA solo fue la NBA.
Esa misma metodología de trabajo aplicó para su desarrollo personal Kieran Trippier, estudió incansablemente a David Beckham, su forma de ejecutar los tiros libres y de enviar pases punzantes a fin de generar situaciones claras de anotación para sus delanteros. Y si, mediante otro recurso de pelota parada fue el encargado de, en la semifinal contra Croacia, llenar de ilusión los corazones ingleses que soñaban con jugar una final del mundo por segunda vez en su historia, cuando a los 5 minutos anotó el uno a cero tras una falta directa a metros de la medialuna.
La idea de Gareth Southgate demostró ser efectiva, pero definitivamente no alcanzó. El objetivo que tendrá por delante el entrenador será ensamblar a las nuevas camadas que llegarán desde los seleccionados sub 20 y sub 17 –actuales campeones del mundo en esas categorías- a fin de armar una selección firme para Qatar 2022 y superar lo logrado en Rusia.

Inglaterra se quedó afuera de la Copa del Mundo luego de perder 2 a 1 con Croacia en el Luzhniki Stadium, pero cayó de pie, superando las expectativas del común denominador de los fanáticos británicos, que en la previa afirmaban que sus esperanzas estaban puestas en el Mundial de Qatar 2022. De la mano de un entrenador idóneo que supo aplicar conocimientos adquiridos de otras disciplinas, Inglaterra murió en la suya, utilizando la pelota parada como principal arma para provocar daño en las defensas rivales.

Gareth Southgate, desde su llegada al elenco inglés en la primavera del 2016, afirmó que utilizaría a los jugadores en el mismo lugar del campo en el que se destacan en sus clubes. A fin de optimizar el poco tiempo de entrenamiento que tienen los seleccionados.

Además decidió ampliar las fronteras de un deporte totalmente hermético como es el fútbol. Asistió a un partido de la NBA entre los Minnesota Timberwolves y los New Orleans Pelicans, con una agenda en sus manos, a fin de instruirse del baloncesto con la esperanza de trasladar dicho aprendizaje al seleccionado. Lo que descubrió influyó directamente en el juego de su equipo frente al arco rival.

¿Cómo crean espacio los jugadores de baloncesto en espacios reducidos? Fue la pregunta que marcó el punto de partida del estudio del entrenador, entendiendo que en su deporte hay momentos en los que esos conocimientos pueden ser aplicados a la perfección y pueden crearse jugadas con un guion predeterminado para que sus jugadores lo sigan. Las pelotas paradas.

“Hemos identificado eso como un área clave en los torneos, sentimos que podríamos mejorar en ese aspecto y convertimos esas jugadas establecidas en una amenaza real”, declaró. El cambio se debe en parte a la observación de Southgate del juego neto del baloncesto: el movimiento continuo pero estratégico y el uso de señuelos que corren al primer palo para la aparición por detrás de un compañero que viene libre de marcas por una cortina previa, dotaron al equipo de un arma letal. En la mayoría de los casos esas figuras que aparecieron para darle un cierre a lo planificado fueron el zaguero del Manchester City, John Stones, y su par de la saga central, Harry Maguire.

Con la idea de que no le vendan algo que no es y ver el deporte en su completa naturalidad, el entrenador fue al Target Center de Minneapolis como un espectador más, logró que no supieran de su presencia en el evento, para que los protagonistas no enfaticen en conceptos pura y exclusivamente para convencerlo. El objetivo se cumplió, la NBA solo fue la NBA.

Esa misma metodología de trabajo aplicó para su desarrollo personal Kieran Trippier, estudió incansablemente a David Beckham, su forma de ejecutar los tiros libres y de enviar pases punzantes a fin de generar situaciones claras de anotación para sus delanteros. Y si, mediante otro recurso de pelota parada fue el encargado de, en la semifinal contra Croacia, llenar de ilusión los corazones ingleses que soñaban con jugar una final del mundo por segunda vez en su historia, cuando a los 5 minutos anotó el uno a cero tras una falta directa a metros de la medialuna.

La idea de Gareth Southgate demostró ser efectiva, pero definitivamente no alcanzó. El objetivo que tendrá por delante el entrenador será ensamblar a las nuevas camadas que llegarán desde los seleccionados sub 20 y sub 17 –actuales campeones del mundo en esas categorías- a fin de armar una selección firme para Qatar 2022 y superar lo logrado en Rusia.

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